Consejos para traductores: ¡A la caza de los morosos!

Los morosos también existen, por desgracia, en el mundo de la traducción profesional. Descubre los 4 tipos diferentes de morosos, cómo identificarlos y qué estrategia seguir para recuperar su dinero.

Los 4 tipos de morosos

EL REGATEADOR 
Nunca quiere pagar, independientemente de la tarifa de traducción que se le proponga. Seguramente, es el tipo de moroso más común, pero también, el menos problemático. En efecto, un traductor profesional, que siente cierto respeto por sí mismo, no aceptará bajar sus tarifas hasta niveles ridículos como sus clientes pretenden, por lo tanto, no trabajará para ellos. ¡Problema resuelto!

EL HIPÓCRITA
Es reacio a confirmar el presupuesto de traducción. Es pernicioso: acepta el presupuesto, al menos, en apariencia, y el traductor se pone a trabajar, aunque formalmente nunca lo aceptó. ¡Cuidado, no caigas en su trampa!

EL RETRASADO
Es aquel que no respeta los plazos de pago. Por desgracia, este tipo de cliente es bastante común, y más problemático, pues tras terminar el trabajo, al proveedor de servicios de traducción no le queda más que esperar que el cliente decida pagarle lo que le corresponde. Esta situación es tanto más exasperante, cuanto que los plazos de pago, generalmente, son largos o muy largos.

EL INSOLVENTE
Dice que no puede pagar después que el traductor le entregó el trabajo. Alega problemas financieros, clientes que no pagan, plazos administrativos… Siempre encuentra una buena excusa para no pagar.

¿Cómo identificarlos?

El mundo está lleno de sorpresas… y en el mundo de la traducción profesional, el moroso, generalmente, se lo reconoce por presentar las siguientes características:

  • No menciona el presupuesto a la hora de cerrar el acuerdo por la traducción de documentos.
  • Cambia de tema cuando le preguntas si aceptó o no el presupuesto.
  • Te vuelve a contactar un año más tarde y pretende que hagas el mismo trabajo por la misma tarifa.
  • No te pide un presupuesto y no pregunta cuáles son tus honorarios.
  • Te dice que el tema de los plazos de pago depende de otra área o que lo verá más adelante, cuando la traducción se te haya asignado formalmente.

¿Cómo evitarlos?

En cierta medida, puedes evitar este tipo de problemas. A continuación, te presentaremos ocho consejos que te ayudarán:
1. Siempre envía un presupuesto por escrito (por ejemplo, por correo electrónico).
2. Exige que el presupuesto se confirme por escrito, y asegúrate de que la persona que lo confirme sea el responsable indicado o que tenga autoridad para hacerlo.
3. En tu presupuesto, debe figurar el precio de la traducción, el modo y plazo de pago.
4. También puedes agregar una cláusula que prevea las consecuencias por falta de pago, tales como intereses o acciones legales.
5. Especifica que cualquier cambio en las condiciones requerirá una nueva estimación.
6. Analiza el plazo de entrega de la traducción: si te reducen el tiempo, quizá convendría añadir un suplemento como si se tratara de una traducción urgente.
7. Estipula que esta estimación solo se aplica a esta traducción específica, y en ningún caso, es válida para otros trabajos.
8. Establece el tiempo de validez del presupuesto (dos semanas, un mes, etc.).