8 tipos diferentes de servicios de traducción

¿Necesita hacer una traducción? ¿A qué traductor debe recurrir para hacer una traducción jurada? ¿Y para una traducción técnica? Lea nuestra guía.

El mundo de la traducción es amplio y variado. Existen diferentes técnicas de traducción, varias teorías sobre la traducción y ocho tipos de servicios de traducción, entre las que podemos mencionar la traducción técnica, la traducción legal y la traducción jurada o pública.

1. Traducción técnica

La designación «traducción técnica» puede entenderse de dos maneras diferentes:

  • En su sentido más amplio, se refiere a la traducción de manuales de uso, de hojas de instrucciones, de manuales, de notas internas, a la traducción médica, de informes financieros, de actas y a la traducción administrativa en general. Todos estos documentos tienen algo en común: están destinados a un público limitado y tienen una vida útil que, en general, también es limitada.
  • En su sentido más restringido, la traducción técnica se ocupa de documentos «técnicos», es decir, textos sobre ingeniería, informática, electrónica, mecánica, industria, etcétera.
    Es indispensable que el traductor técnico cuente con conocimientos especializados en el campo específico que se trata en el texto.

2. Traducción científica

La traducción científica es una rama de la traducción técnica y, tal como su nombre lo indica, se ocupa de documentos de carácter científico: artículos, tesis, monografías, seminarios y ponencias, presentaciones, informes de estudios, etc.

3. Traducción financiera

La traducción financiera o traducción económica abarca, lógicamente, textos relacionados con estas temáticas y con cualquier tipo de actividad financiera, fiscal, bancaria y bursátil. Se traducen balances de sociedades, informes anuales, contratos y planes financieros, entre otros.

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4. Traducción legal

La traducción legal trata documentos de diferente índole. Por ejemplo, documentos jurídicos (fallos, citaciones de códigos, etc.), registros administrativos (tales como detalles de documentos presentados, estatutos y certificados de inscripción de una nueva sociedad), documentos técnicos (informes de peritajes), documentación judicial, e incluso, documentos diversos, como actas.

5. Traducción judicial

La traducción judicial, que no debemos confundir con la traducción jurídica o con la traducción jurada, se refiere a las tareas de traducción que se llevan a cabo ante un tribunal de justicia. El traductor judicial se especializa en la traducción de documentos, tales como comisiones rogatorias, actas de juicios, sentencias, informes de peritos, declaraciones, actas de interrogatorios, entre otros.

6. Traducción jurídica

La traducción jurídica comprende documentos jurídicos con fuerza de ley. A modo de ejemplo, mencionemos la traducción de textos jurídicos, de reglamentos y decretos, condiciones generales de compra y de venta, la traducción de contratos (contratos de trabajo, contratos de licencia, contratos comerciales, acuerdos de asociación, memorandos de entendimiento, convenios, reglamentos internos, pólizas de seguros, arrendamientos, etc). El traductor jurídico debe contar con formaciones jurídica y lingüística sólidas.

7. Traducción jurada o pública

El traductor jurado o público es aquel que con cuya firma autentica las traducciones oficiales. Son traducciones de documentos que requieren validez o validación legal. A estas traducciones se las llama «certificadas». En este caso, son traductores expertos que trabajan en los tribunales, actúan como traductores judiciales o intervienen con la categoría de perito judicial. Son también traductores que realizan traducciones de certificados de estado civil, certificados de matrimonio, contratos matrimoniales, divorcios, defunciones, testamentos, etc.

8. Traducción literaria

La traducción literaria es quizá el ejercicio más exigente para un traductor. Pues si bien el traductor se abocará lógicamente a transmitir el contenido semántico del texto original (al igual que en cualquier tipo de traducción), también deberá enfrentar muchas otras dificultades, Citemos algunas de ellas a continuación:

  • Los juegos polisémicos propios de los escritos literarios, por ejemplo, detrás de una palabra o de una frase, hay capas de sentido que el buen escritor quiso transmitir sutilmente y que un buen traductor deberá reflejar;
  • El estilo propio del autor. El traductor deberá transmitir la manera única que tiene el escritor para poner sus ideas en palabras.
  • El ritmo, la métrica y la melodía del texto, algo particularmente sensible en poesía, pero también presente en la prosa. Para el traductor literario, la delicada tarea de lograr la sonoridad en un texto (asonancias, aliteraciones, asíndeton, etc.) es todo un desafío.

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