La traducción médica y su diagnóstico profesional

Cuando hablamos de traducción médica, nos referimos a una clase de traducción en la que median expedientes y dictámenes, en ocasiones de suma complejidad.

Cuando hablamos de traducción médica, de eso no cabe duda, hablamos de una clase de traducción muy particular. No se trata de una traducción cualquiera; se trata de una traducción en la que median expedientes y dictámenes, en ocasiones de suma complejidad, cuyo articulado hace gala de un vocabulario técnico y plagado de términos médicos que bajo ningún concepto pueden ser malinterpretados. Es por ello que la introducción de los mismos en una traducción ha de hacerse con la precisión y el pulso de un buen cirujano de la palabra. Es decir, el de un traductor médico cualificado.

¿Por qué es importante recurrir a una traducción médica de calidad?

Muy sencillo. Hablar de traducción médica es sinónimo de hablar de la salud. Y nuestra salud, al menos para la mayoría de los mortales –por el hecho mismo de serlo-, es sin duda lo más importante. De poco sirve lo demás si no tenemos salud. Pues bien, así mismo, de poco sirve recurrir a un buen médico si no hemos recurrido previamente a un buen traductor médico que traduzca con rigor y exactitud los documentos técnicos que se hayan expedido en nuestro país de origen o en otro país extranjero en el que hayamos estado viviendo. Es importante que esta tarea, que conlleva la traducción de términos técnicos muy diversos, sea encomendada a un traductor profesional y especializado en la materia. Se trata de documentos muy técnicos, que, simplemente, no pueden ser traducidos por cualquiera.

Los traductores médicos

Este tipo de traducción, tanto por el vocabulario como por los procedimientos que describe, no es una traducción normal y corriente, sino que está considerada dentro de la categoría de traducción científica o traducción técnica. Por ende, de la misma no puede encargarse un traductor cualquiera, sino que ha de tratarse siempre de un traductor médico; un traductor científico que conozca bien la materia en cuestión y pueda ser claro, conciso y, al mismo tiempo, fiel al texto original.

¿Qué tipo de textos médicos suelen traducirse con mayor frecuencia? ¿Cuál es su dificultad?

El abanico de documentos médicos que pueden precisar de traducción es muy extenso. Esto cambiará dependiendo del caso particular, no obstante, hay una serie de textos que son muy susceptibles de ser objeto de una traducción médica. Por ejemplo: los informes médicos, los prospectos farmacéuticos, los consentimientos para una intervención o los formularios médicos. Todos ellos han de ser traducidos con cierta frecuencia, pues todos ellos pueden ir dirigidos, con cierta regularidad, a personas extranjeras –turistas o trabajadores desplazados que se ponen enfermos o han de ser operados en países extranjeros- y también a doctores que, en el ejercicio de su profesión, deben tratar a pacientes de todas las nacionalidades. Ello nos puede ayudar a imaginarnos la importancia de este tipo de traducción, así como la relevancia de su exactitud o inexactitud. El mínimo error puede derivar en graves consecuencias para la salud del paciente en cuestión.

¿Cuáles son las consecuencias que puede tener una mala traducción médica sobre nuestra propia salud?

Al igual que el buen diagnóstico es vital, en el mundo de la medicina, para acertar tanto con el tratamiento como con la cura de cierta enfermedad; en el mundo de la traducción médica un buen “diagnóstico lingüístico” –interpretación fidedigna del texto- es también fundamental para la buena comprensión y el buen entendimiento de los documentos por parte tanto de los médicos como de los pacientes.

Si no media dicho diagnóstico preciso y claro que dote al texto traducido del mismo espíritu, intención y significado del original, entonces pueden llegar a surgir numerosos problemas. Imaginemos que existe un error en la traducción del informe o historial médico de un paciente, en el que no se precisa correctamente la alergia a una determinada sustancia o medicamento… Como podemos imaginar, los resultados pueden ser fatales, ya que el médico en cuestión podría administrar medicamentos, anestesias u otros compuestos medicinales que contuvieran dicho componente o elemento, causando graves problemas de salud a su paciente. Y exactamente lo mismo podría suceder en el caso de que el prospecto de un fármaco contuviera errores en sus indicaciones o advertencias.

En cuestiones de traducción médica, así como de salud.., ¡ponte siempre en manos de un buen profesional!

Nuestro consejo es que no lo dude dos veces y, si se ve en la circunstancia de tener que traducir un documento médico, recurra a un traductor médico profesional, cuya formación, rigor y experiencia abalen el resultado final de su trabajo. De ello depende no solo su salud sino también su seguridad. Por ello le recomendamos encarecidamente pasar por una buena agencia de traducción, pues ella le pondrá en manos de un buen traductor científico, capaz de realizar un trabajo de calidad con todas las garantías. Su salud y sus seres más cercanos se lo agradecerán.

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