Saber decir que ¡no! a un proyecto de traducción

No siempre hay que aceptar un proyecto de traducción. Por respeto al cliente y a sus propias habilidades, a veces hay que decir no.

Es muy importante saber cómo negarse a un proyecto de traducción, ya sea de un cliente directo o de una agencia de traducción. Constituye un error grave aceptar todos los proyectos que le son propuestos sin tomarse un tiempo de reflexión: esto puede poner en peligro su credibilidad y su negocio. Su cliente no debería ofuscarse por un rechazo ya que al fin y al cabo también lo beneficia, si bien es cierto que no siempre lo vean de este modo.

Un proyecto de traducción debe ser cuidadosamente analizado

Antes de aceptar un proyecto, el traductor debe obviamente analizar y recuperar la cantidad suficiente de información para saber si está en medida de poder realizar el trabajo honestamente. Debe evaluar con precisión si es capaz de entregar un trabajo de calidad en los plazos establecidos. En ese sentido, me parece esencial pedir un fragmento del contenido que se debe traducir para poder evaluarlo. Además de ese fragmento, también se puede consultar si existe un glosario y una terminología ya que la búsqueda terminológica implica un tiempo considerable. En lo posible, es recomendable disponer de elementos que contextualicen el proyecto de traducción, como por ejemplo impresiones de pantalla para que podamos entender mejor su finalidad. Una vez que se reunieron todos estos elementos, deberá evaluar el tiempo que estima necesario para realizar el trabajo y luego cotejarlo con la fecha de entrega. No se olvide de incluir un margen de tiempo y de negociar la fecha de entrega.

Saber decir que no es respetarse a sí mismo y a su trabajo

Si decimos que sí a todo, transformamos a la traducción en algo industrial, reducimos al traductor a una máquina de cambiar palabras. Si usted es traductor, sin dudas estará de acuerdo en que esta profesión es mucho más compleja que eso, de lo contrario, la traducción automática ya nos hubiese reemplazado hace tiempo. Por lo tanto, se vuelve primordial respetarse como persona y conocer sus límites. ¿Cuántas palabras puedo aceptar por día sin tener que trabajar de más y sin afectar la calidad de mi trabajo?

Rechazar un proyecto de traducción significa por otro lado respetar el valor de su trabajo, de su profesión y, por extensión, de los otros traductores. Lamentablemente, la traducción tiene la reputación de no otorgar valor agregado cuando sabemos que es exactamente todo lo contrario. Sólo es cuestión que el cliente lo entienda. Si rechaza un proyecto de traducción por razones válidas y bien justificadas, su cliente estará agradablemente sorprendido. Se sentirá importante, alguien que no merece recibir una mala traducción. A largo plazo, ¡esto será redituable para usted!

Saber aceptar (también) algunos proyectos límites

Como toda excepción a la regla, debemos saber cuando tomar riesgos y aceptar cada tanto proyectos que hubiésemos preferido dejar a otro traductor. ¿Un cliente de larga data no tiene el derecho después de tanto tiempo de pedirle una traducción de último momento? ¿Esa persona que representa una parte importante de su negocio no merece que lo ayudemos en ese proyecto un tanto urgente que tiene que entregar mañana a la mañana y por el cual deberá sacrificar unas horas de sus apacibles vacaciones? Por supuesto todo esto dependerá de su apreciación personal ya que la relación cliente-proveedor es ante todo una relación de seducción más que de respeto mutuo. Usted será el responsable cuando diga: “De acuerdo por esta vez, pero la próxima ¡no lo haré!”… ¡y deberá cumplir con su promesa!

Sepa también que un traductor no es insustituible y que si rechaza algún trabajo una vez, nada pasará, dos veces, tampoco, pero a la tercera, su cliente buscará una persona que tenga mayor disponibilidad y ya no se molestará en ofrecerle proyectos.

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