¿Qué rol tienen los traductores en la preservación y la evolución de sus lenguas madre?

Los cambios políticos, económicos y sociales influyen en cómo la gente habla su idioma. ¿Qué rol tienen los traductores en la evolución de sus lenguas madre?

Por su misma naturaleza, los idiomas evolucionan a través del tiempo. Las migraciones de poblaciones, los cambios culturales, las transformaciones sociales, los avances tecnológicos y el poder político y económico, entre otros muchos factores, influyen continuamente en la manera en que la gente habla su idioma. La evolución de los idiomas es siempre dolorosa en alguna medida. Fuerza cambios en importantes patrones culturales de larga data.

Esta evolución trae novedad y vitalidad a los idiomas, pero también implica una pérdida. De hecho, como el idioma está tan relacionado con nuestras historias y culturas, dejar que desaparezca una expresión podría significar perder una conexión con algún aspecto de una identidad grupal. ¿Entonces debería evitarse esa evolución? Dado su rol en el sistema que regula los idiomas — oficial y extraoficialmente — ¿qué rol deberían tener los traductores en esta evolución?

Los idiomas de la globalización

Hoy en día, los idiomas están evolucionando con más rapidez que nunca debido a la influencia de la economía globalizada y a la comunicación masiva. El inglés se ha convertido en el líder incuestionable en todo el mundo, lo que el lingüista francés Louis-Jean Calvet llama un “idioma híper central”, y los Estados Unidos, como la cuna del capitalismo liberal, la referencia cultural suprema y un centro principal de innovación en los campos que van de la ciencia a la ingeniería y el marketing. El inglés ha tenido una influencia en la mayoría de los idiomas introduciendo nuevos términos, reemplazando términos existentes con calcos y cambiando el significado de palabras por su asociación con los términos anglosajones populares.

El creciente dominio del ingles se ha combinado con otro fenómeno cultural global: el desarrollo de nuevas tecnologías de comunicación — especialmente teléfonos celulares  e internet. Estas nuevas tecnologías alientan la comunicación intensiva entre los individuos en todas las fronteras políticas y culturales. El creciente uso de los mensajes de texto, los chats, los correos electrónicos y las redes sociales han transformado gran parte de la comunicación en una rápida producción y consumo de mensajes breves. Estamos hablando, escribiendo y escuchando distinto. Y la evolución se está expandiendo de manera exponencial. La calidad del contenido y los componentes lingüísticos – gramática, sintaxis, desarrollo y vocabulario – se ha movido a un segundo plano. La eficiencia y la velocidad se están convirtiendo en los valores centrales en nuestros idiomas.

Surgen debates en torno a si estas evoluciones deberían ser aceptadas y oficializadas o no. Algunos sienten que nos dirigimos en una dirección Orwelliana donde el idioma se condensa en su pura eficiencia funcional. Consideran esta evolución un empobrecimiento inaceptable de nuestros idiomas. Otros ven a la evolución más favorablemente, argumentando que la tendencia refleja la evolución cultural más amplia de nuestras sociedades y, por lo tanto, debería ser aceptada.

¿Qué debe hacer la traducción con la evolución de los idiomas?

El tema es complejo para los traductores. ¿Deberían ser “flexibles” y simplemente dejarse llevar? ¿O deberían ser “conservadores” y tratar de desacelerar el proceso? ¿Dónde yace su responsabilidad primaria? ¿Preservar los aspectos agonizantes de nuestro legado lingüístico o reflejar y participar en la enorme evolución cultural que tiene lugar en nuestro tiempo? Es más, ¿de qué manera se relaciona la responsabilidad del traductor con su cliente y la función de una traducción particular con las tensiones inherentes en esta evolución?

En campos especializados, como las ciencias computadas, podría ser pertinente usar ciertos términos técnicos en inglés ya que la disciplina se originó y desarrolló en los Estados Unidos de América. De igual modo, en la filosofía, un idioma como el alemán que tiene una forma particular de construir las palabras con nuevos significados hace que a veces sea imposible traducir ciertos términos que son conceptos complejos sin usar párrafos largos o notas al pie. Sin embargo, en otros campos menos especializados, el uso excesivo de anglicismos, calcos o estructuras incorrectos que imitan otros idiomas podrían empobrecer el idioma local y afectar la identidad de una comunidad.

La preservación de la integridad de un idioma y la diversidad de su vocabulario son esenciales para la expresión de pensamientos y sentimientos precisos, y para la habilidad de elegir entre matices cuando razonamos. El idioma es crucial para pensar el mundo, para imaginar el futuro y para hacer juicios. También tenemos que tener en mente que la fuerte relación que tiene el idioma con su contexto particular es esencial en la habilidad de sus usuarios para entender los significados y comunicarse de manera razonable.

Como tal, es imposible detener la evolución lingüística. De hecho, es impensable aislar a un país de las tendencias internacionales en un contexto de globalización como el nuestro. El traductor podría considerarse mejor como haciendo de puente entre dos culturas — ambas evolucionando constantemente. Tienen un profundo conocimiento de las dos culturas diferentes y, en ese sentido, es capaz de conectar los mundos separados. A veces, esta conexión es entre dos culturas actuales, otras es entre el pasado y el futuro de  aquellos que están evolucionando. Con más frecuencia el traductor se encuentra tomando decisiones en la intersección del pasado y el futuro de ambas culturas, considerando los lazos que han desarrollado en el contexto de globalización así como de lo que aún las diferencia. No existen respuestas fáciles para él. Sin embargo, en última instancia, debe estar consciente de esta tensión y permitir que esta conciencia informe sus decisiones.

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