Nunca sin mi mate

En el Día Nacional del Mate, indaguemos en la historia y en el poderoso papel social de esta bebida tradicional argentina.

Hoy, por segundo año consecutivo, se celebra el Día Nacional del Mate en la Argentina. Para nosotros, es una excelente ocasión para tener un panorama general de la gran debilidad de los argentinos. Además de eventos que tendrán lugar al aire libre en los grandes centros urbanos del país, el Instituto Nacional de la Yerba Mate organizará reuniones-debate en Buenos Aires.

¿Qué es el mate?

El mate, bebida nacional insoslayable, es una infusión con múltiples virtudes y se prepara a base de yerba mate, planta de la familia Ilex. Se cultiva principalmente en las provincias de Misiones y de Corrientes, y al noreste de la Argentina. Las hojas y el polvo de la planta se exportan en una amplia zona del sur del continente americano. En cualquier momento y lugar, los argentinos comparten el mate con un termo de agua caliente, una calabaza hueca (también llamada mate), una bombilla (boquilla de metal, cuyo extremo sirve de filtro) y un gran paquete de hojas molidas que se venden en todos los supermercados.

Su origen

El pueblo guaraní, que vivía en Paraguay y en el norte de la Argentina, fue el primero en aprovechar las propiedades de la planta de Ilex. Se lo llamaba también «té de los jesuitas» y, durante mucho tiempo, esta preparación fue muy apreciada por dicho pueblo que más tarde se asentó a lo largo del río Paraná Alto desde donde expandió su cultivo. Tras la llegada de los colonos, su consumo se difundió ampliamente por toda la Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil. Hoy en día, incluso algunos españoles se inician en el culto del mate.

Por cierto, probarlo es sinónimo de adoptarlo. La tradición se exportó a Siria y al Líbano gracias a una ola de inmigrantes que llegaron a la Argentina en el siglo XIX. Así, esta región de Medio Oriente se convirtió en el actual y principal importador de yerba, pues compra varios millones de kilos por año.

La cosecha de las hojas de yerba mate se realiza únicamente cuando las hojas están bien maduras. Se secan y se exponen al fuego para que pierdan su humedad y luego, se muelen hasta obtener el tamaño ideal para su consumo. Antes de comercializarla, la yerba mate se almacena en bolsas de 50 kg de 6 a 24 meses, en función de la intensidad de sabor que se le desee dar.

Un emblema nacional

Del indiscutible gaucho al porteño afincado, todos los argentinos consumen y veneran el mate. Su complejo ritual de preparación y de consumo hace de este símbolo una auténtica institución.
Los gestos para conservar adecuadamente la calabaza y para compartir con el entorno deben respetar siempre la misma rutina. También se aconseja cumplir ciertas normas al pie de la letra. Por ejemplo, solo el dueño de la calabaza puede repartirla en el círculo, en sentido contrario a las agujas del reloj y antes de pasar al siguiente consumidor, el recipiente debe regresar al propietario.

Tengan en cuenta, nunca hay que dar las gracias y hay que vaciar el mate antes de devolverlo, de otra manera, el dueño podría pensar que no desean más, por lo tanto, no volverá a ofrecerles. Pese a este rigor, compartir el mate sigue siendo un auténtico momento de hospitalidad.

Sus beneficios

Tal como dijimos al principio del artículo, esta infusión brinda muchos beneficios al cuerpo y a la mente. Entre ellos, podemos mencionar virtudes terapéuticas, cognitivas y dietéticas. Además de contar con propiedades diuréticas, el mate, fuente de cafeína, inyecta al cuerpo energía y conforma la base de muchos medicamentos y cápsulas. Gracias a sus características, puede aliviar migrañas, depresiones leves, e incluso, la diabetes, siempre que se consuma en su justa medida.

Por su principio activo, está demostrado que el consumo diario de mate favorece la pérdida de peso si se acompaña con una dieta equilibrada y se practica actividad física de forma regular, por supuesto. Dicen también que la yerba absorbe el colesterol, quita el apetito y es antioxidante por ser rica en vitaminas A, C, E, B1 y B2; y en minerales, como magnesio, potasio y fósforo.

¿Sabían qué…?

Los argentinos beben más mate que agua mineral, su consumo es de unos 100 litros anuales per cápita (o de 6,4 kg de yerba). Para los legos en el tema, existe una variante, el mate cocido. Se trata de yerba en saquitos de té que se sumergen en agua hirviendo. Los más experimentados le agregan leche o preparan Tereré, un mate frío. Si no tienen amigos argentinos que puedan enseñarles el arte del mate, no entren en pánico, de la yerba también se obtiene tinta y colorantes.

Para más información acerca de la producción de mate y de sus beneficios, visiten los blogs de Taragüi, en Argentina, y de Frate Mate Club y La Bombilla, en Francia.