Marianne Siréta: lo que usted necesita saber sobre la localización de sitio web

Marianne Siréta, especialista en localización de sitio web, nos habló de todo lo que hay que saber sobre la traducción con un enfoque intercultural.

La aparición de Internet en la década de los 90 marcó un cambio radical en nuestras relaciones sociales y económicas. De hecho, este medio de comunicación permite que la gente de todo el mundo pueda interactuar, cambiando asimismo la estrategia de comunicación de las empresas. Un estudio realizado por la Comisión Europea en el 2011 revela que, sorprendentemente, el inglés no se impone como el idioma más usado en Internet. Según la encuesta, el 90% de los internautas prefiere navegar en un sitio que está escrito en su idioma materno, particularmente al momento de realizar alguna compra. Por este motivo, en marketing, es esencial recurrir a un traductor web que se encargue, no sólo de traducir su sitio, sino también de localizarlo y optimizarlo en los buscadores del país al que usted apunta.

La actividad de Marianne Siréta dentro de la comunidad de las fanfictions comenzó durante su adolescencia, y sus primeros pasos en la traducción fueron de manera autodidacta. Tiempo después, su pasión por las palabras y sus significados la llevó a continuar sus estudios en el ISIT, en París (Instituto Superior de Interpretación y Traducción) donde se especializó en distintos ámbitos como la transcreación y la traducción de artículos universitarios que trataban sobre las humanidades digitales. Finalmente, Marianne pasó al frente del aula de la facultad para volver a la que supo ser su vocación cuando era niña: ejercer la docencia. Así es como hoy en día se desempeña como profesora del curso de traducción de sitio Web en el ISIT y sigue con su profesión de traductora. Entre una traducción urgente para un cliente y correcciones de exámenes, esta joven emprendedora francesa nos concedió una serie de entrevistas que iremos compartiendo con ustedes.

La especialista en localización de sitio Web nos revela los secretos de la localización, que, según sus palabras “consiste en adaptar un contenido (por lo general vinculado con la informática: sitios Web, softwares, videojuegos, aplicaciones) no sólo al idioma del público objetivo, sino también a las particularidades locales.

Por una parte, se adapta el idioma al país o a la región en cuestión (diferencias entre el francés de Francia y el de Quebec, el español de España, el de Argentina o el de México, el inglés británico, norteamericano o australiano…). Por otra parte, habrá que adaptarse a las convenciones locales tales como las distintas unidades de medida (monedas, distancias), los marcadores espaciales y culturales (“overseas”, “abroad”, “the rest of the world” que tanto le gusta a Estados Unidos). También puede pasar que haya que redimensionar menús o cuadros de diálogo (según la longitud de las palabras) o incluso reestructurar completamente el sitio aplicando las convenciones de organización de la información (el ejemplo más extremo sería la inversión “en espejo” de los sitios para los idiomas que se leen de derecha a izquierda).”

– ¿Cuáles son los elementos de un sitio web que se pueden adaptar a la cultura meta?

– En teoría, ¡todo! Pero dependerá de los objetivos, y por supuesto de los medios. En realidad, muchas veces, resultaría más fácil volver a crear totalmente un sitio adaptado al público al que se apunta; aunque en la práctica, nos damos cuenta de que sólo unas grandes marcas lo hacen porque es una inversión en tiempo, energía, presupuesto y también porque cambiarlo todo puede desestabilizar.

Entre los elementos más importantes, podemos destacar el aspecto gráfico: manual de identidad corporativa, colores, íconos e imágenes. Un ejemplo bastante famoso es el de McDonald’s que adaptó su logotipo en algunos países como Francia, Alemania, Suiza donde la famosa “M” es amarilla sobre fondo verde mientras que en Estados Unidos es amarilla sobre fondo rojo. El verde responde a las críticas sobre el aspecto industrial y comida chatarra de la marca, mucho menos aceptado en los países europeos que en el país de origen de la marca.

De forma más general, un mismo color puede tener un significado distinto según los países: por ejemplo, en Occidente, el color del duelo es el negro mientras que en India o China, es el blanco, y en algunas partes de América del sur es el verde o violeta. Las novias se visten de blanco en Occidente pero de rojo en algunos países de Asia como India y China, aunque se observa una occidentalización de las prácticas.

Si vamos más allá del aspecto visual, hay planteos estructurales y conceptuales de suma importancia que habrá que tomar en cuenta al momento de traducir un sitio web. Del lado estructural, la ubicación de las informaciones claves cambia según las culturas, tal como lo muestran algunos estudios de “eye tracking” que consisten en seguir el movimiento de los ojos del internauta. Si la organización de un sitio no está adaptada a lo que el internauta suele ver, se le va a complicar navegar en el sitio y hasta lo puede llevar a cerrarlo enseguida. Además, la densidad de la información y la estructura de los menús varían también. Asimismo le corresponde al traductor web depurar un sitio, agregar detalles y/o reorganizar el árbol, lo que le puede resultar difícil de entender al cliente (“mi árbol es muy lógico, ¿que tiene de malo que haya 15 sub menús por menú?).

Desde el punto de vista conceptual, para las tiendas online, podemos mencionar la seguridad del pago: los norteamericanos prefieren pagar en un solo clic mientras que los franceses prefieren revisarlo todo antes de pagar: la cesta, el medio de pago, la dirección de entrega, etc. Además, podemos mencionar la importancia de algunos criterios, como el medio ambiente (“sostenible”), la trazabilidad de los productos (“comprar local”), los precios (“baratos”) y el interés por los “consejos de expertos” (a los franceses les gustan los especialistas en guardapolvo) o “testimonios de los consumidores” que son personas “como nosotros” (como es el caso en muchos países de América latina por ejemplo.)

– ¿Cómo adapta los elementos gráficos y sonoros al público al que se apunta?

– En cuanto al aspecto gráfico, se pueden adaptar no sólo los colores, como lo mencioné antes, sino también las imágenes. Muchos las descuidan al adaptar un sitio web aunque sean de suma importancia. Hay que darle la oportunidad al internauta de identificarse en estas imágenes. Si se ven sólo rubios y pelirrojos en un sitio destinado a España o Italia, tal vez parezca poco representativo.

La solución más básica y menos costosa es agregar una leyenda a una imagen, pero esto se aplica más al sector del turismo por ejemplo (se conserva la misma imagen agregándole una explicación de una costumbre cultural). También se puede recortar la imagen o editarla si sólo hace falta cambiar unos pequeños detalles. Pero habrá que tener cuidado con lo que se borra… ya hubo polémicas al respecto. En el 2012, el gigante del mueble sueco, Ikea, hizo desaparecer con ayuda del Photoshop a las mujeres de su catálogo destinado a Arabia Saudita… Sin embargo, en nuestro mundo hiperconectado, todo se termina sabiendo. Otra posibilidad es elegir una imagen diferente, directamente adaptada al público al que se apunta.

También están las pistas de audio y los videos. Hay que prestar atención a los sonidos y músicas apreciadas en la cultura meta, en qué pueden hacer pensar, y ahí nuevamente, no dudar en modificar el audio si hace falta. Los videos pueden ser subtitulados, doblados y hasta se pueden filmar de nuevo para que correspondan a lo que el público apuntado espera… Obviamente, para cada opción el presupuesto va aumentando, la última, la más costosa, es elegida sólo por las grandes marcas.

Tomemos un ejemplo concreto: imagínese una imagen o un video sobre el año nuevo, bajo el reloj de la Puerta del Sol en Madrid, donde se da el paso al año nuevo tragando doce uvas al compás de las doce campanadas. Si estamos en un sitio turístico que propone visitar Madrid durante las fiestas de fin de año, esta imagen o video está totalmente adaptado y bastará con agregar una pequeña explicación en la leyenda o subtítulo. Sin embargo, si estamos en un sitio de una marca que vende relojes antiguos y busca a través de esta práctica cultural aludir a los momentos destacados, entonces, en cualquier otro país que no sea España, esta imagen no será relevante, por lo que habrá que encontrar otra.

– Si tiene que adaptar un sitio para España o Argentina, ¿cuáles serán las principales diferencias?

– En teoría hay muy pocas chances que me toque hacerlo ya que traduzco muy poco al español, lo hago más bien al francés o al inglés. Pero dado que ya traduje del español argentino, o español de España, al francés, estas son las diferencias que pude notar:
1) diferencias lingüísticas: el tuteo y el voseo que caracteriza al español rioplatense, el “vosotros” que se usa sólo en España y “ustedes” en el resto de los países de habla hispana. También hay diferencias lexicales como “ordenador” y “computadora”, “piso” o “departamento”, “trabajo” o “laburo”…
2) diferencias culturales: por ejemplo con las dimensiones culturales según Hofstede: aunque las culturas española y argentina son relativamente parecidas, en realidad, el hecho de que los países estén geográficamente lejos y tengan una historia distinta, por la inmigración entre otros motivos, se crearon diferencias bastante acentuadas, a veces más que entre Francia y España.

Si hablamos de la orientación a corto o largo plazo, España está en el medio (Francia tiende al largo plazo), cuando Argentina se sitúa mucho más del lado corto plazo. Esto significa que en Argentina, aún más que en España, las tradiciones tienen más importancia y se suele vivir el momento presente (el concepto del ahorro por ejemplo es muy distinto al que tenemos en Francia) y buscan resultados rápidos.

Si hablamos de la actitud frente a los deseos y al placer, al contrario, Argentina tiene una nota más elevada que España y Francia, lo que la sitúa más del lado “indulgencia” que “contención”, dándole importancia al hecho de disfrutar de la vida, sentirse libres en sus acciones, tener tiempo libre. España y Francia están en el medio, si bien España tiene un pie más en la categoría “contención”. Esto significa que tiene normas sociales más estrictas limitando así los comportamientos considerados como aceptables. También tiene imperativos que van antes que el placer (se puede matizar este aspecto por la dimensión relativamente colectivista de Argentina, donde la familia es más importante que en Europa).

Para ilustrar estas dos dimensiones, tomemos el ejemplo del sitio de un banco en Argentina y en España. Cada uno va a hacer hincapié en ventajas o productos distintos: por ejemplo, no se hablará tanto del ahorro en el sitio argentino (que tiene una tasa de ahorro baja) ya que la orientación es a corto plazo, y la tendencia a disfrutar es mayor. Para vender productos relacionados al ahorro, tratarán de poner de relieve un lindo viaje o un regalo para dentro de un año, en vez de un proyecto más lejano…
1) un simbolismo y una interpretación de los colores distintos. Por ejemplo, según unos estudios, por lo general, los argentinos aprecian los colores fríos más que los españoles. Lo notamos cuando se comparan publicidades en los dos países, el azul está mucho más presente en Argentina.
2) otros ejemplos que se me ocurren: la delgadez es mucho más (sobre)valorada en Argentina, teniendo asimismo consecuencias sobre cómo presentar la comida (dietética e hipocalórica en Argentina, y preferentemente sabrosa en España). Pasa lo mismo con la juventud (de hecho va de la mano con la orientación a corto plazo: los países con orientación a corto plazo tienden a ver la vejez como un periodo triste del fin de la vida); hay más publicidades que apuntan a las personas de la tercera edad en España que en Argentina.

– ¿Cuál es el valor agregado de un sitio localizado?

– La primera palabra que se me viene a la mente es: ¡inestimable! Siempre es bastante difícil saber exactamente la diferencia que puede marcar un cambio preciso. Por lo general, la localización se inscribe en una estrategia de comunicación que va más allá del sitio Web, y en un sector que además puede evolucionar. En todo caso, localizar permite dirigirse a cada uno de los públicos a los que se apunta, hablando su lenguaje, usando sus referencias culturales y adaptándose a sus valores. Esta estrategia puede tener efectos positivos en términos de clics, o directamente en las ventas, pero también de manera más general, en la imagen de la empresa y su notoriedad a largo plazo.

– ¿Las empresas conocen el concepto de la localización?

– Desconozco si hay estadísticas con respecto a esto, pero “a ojo” diría que el 15% o 20% de los sitios traducidos son localizados (en el sentido en que se adapta al menos uno de los elementos siguientes: los visuales, la estructura, el concepto) y suelen ser los de las grandes empresas. Sigue siendo un campo poco conocido por las PyMES y por lo general le toca al traductor explicarles de qué se trata. En cuanto a las grandes empresas, es distinto, tienden a subcontratar a una agencia que se encarga de todo o suelen tener competencias internas en este ámbito, aunque a veces tenemos sorpresas. Las PyMES ni siquiera se plantean la posibilidad de localizar, y cuando traducen internamente su sitio Web, tienden a calcarlo todo: vocabulario, gramática, estructura del sitio, contenidos, etc. Por eso, el sector de la traducción tiene todo un trabajo de pedagogía para hacer, haciendo hincapié en que no sale necesariamente más caro localizar que “simplemente” traducir. Además, puede ayudar a la empresa a crecer sin dejar de lado los objetivos establecidos.

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