Todo sobre la interpretación de conferencia

La interpretación es para muchas personas una profesión intrigante. ¿En qué consisten exactamente los servicios de interpretación? ¿Qué papel juegan los intérpretes de conferencias? ¿Qué habilidades se requieren para ser intérprete? Echemos un vistazo a algunos puntos clave que caracterizan la profesión.

¿Servicios de interpretación o de traducción?

Ante todo, es necesario establecer la diferencia entre la interpretación de conferencias y la traducción. En general, a los intérpretes se los llama erróneamente «traductores», porque la distinción entre estas dos disciplinas es confusa para mucha gente. Sin embargo, la interpretación no es traducir.

La interpretación se limita estrictamente a la comunicación oral, mientras que la traducción solo se centra en los textos escritos. Las limitaciones de tiempo y el nivel de producción de ambas disciplinas son diametralmente opuestas. De hecho, el intérprete de conferencias no tiene acceso a los equipos y las fuentes con las que el traductor cuenta para realizar su trabajo. Por esta razón, debe prepararse meticulosamente antes de cada misión. Tengamos en cuenta también el intenso ritmo al que el intérprete debe hacer frente a la hora de transmitir información. Por ejemplo, un traductor puede traducir entre 2000 y 3000 palabras por día, mientras que el intérprete debe mantener un ritmo de 150 palabras por minuto.

¿Qué es la interpretación de conferencia?

En pocas palabras: interpretar es pasar un mensaje de un idioma a otro por vía oral. La utilidad de la interpretación reside en el hecho de que los oradores se expresan mejor en su idioma materno, y los oyentes captan mejor los matices de su propia lengua.

Lenguas activas y pasivas

Otro punto importante, que se presta a confusión, es que el hecho de ser intérprete no significa ser bilingüe. En la jerga de la interpretación, las lenguas pueden ser «activas» o «pasivas». La lengua activa es aquella que el intérprete habla, mientras que la lengua pasiva es aquella que el intérprete comprende. En otras palabras, el intérprete trabaja desde una lengua pasiva, que comprende perfectamente y habla hasta cierto punto, a un idioma activo que domina a la perfección.

Las habilidades requeridas

Además de conocer bien los idiomas, un intérprete debe ser intelectualmente ágil, reactivo y, sobre todo, contar con una cultura general muy sólida. Aquí, no se trata de especializarse en un área u otra, sino ser especialista en todos los campos. El intérprete de conferencias debe ser ávido de conocimientos e interesarse por todo.

Las ventajas y los riesgos de la profesión

Para los amantes de aventuras, esta profesión está llena de sorpresas, viajes y descubrimientos. Aquí, ¡no hay cabida para la rutina! Los temas que se tratan son variados: de las cuotas lácteas a los reclamos de los delegados sindicales, pasando por los aranceles aduaneros. Los intérpretes tocan todos los temas y se cultivan constantemente. Sin embargo, no hay que olvidar que los intérpretes repiten permanentemente los dichos de otras personas. Deben ser discretos y nunca deben dar a conocer su opinión. Trabajan regularmente en condiciones difíciles y son sometidos a fuertes presiones.

Una profesión mágica

En un mundo cada vez más volcado al ámbito internacional, la interpretación es, sin duda, una de las profesiones del mañana. La globalización va borrando, poco a poco, las fronteras y empuja cada vez más a las personas de diferentes idiomas y culturas a hablar, discutir y negociar. El intérprete, en calidad de intermediario, es clave para estos intercambios. La mayor parte del tiempo sentados en la sombra, estos ángeles guardianes de la comunicación multilingüe constituyen un eslabón insoslayable de la cadena de las relaciones internacionales.

 

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