Historias de traducciones: el Corán

La traducción del Corán siempre fue motivo de discusión en el seno del Islam. ¿Cuáles son las dificultades? ¿Hay que traducir o interpretar el Corán?

La traducción del Corán siempre ha sido una cuestión problemática para la teología islámica, pues la esencia del Corán se considera intraducible. Sin embargo, el texto debe ser también accesible para aquellos que no hablan el árabe… A continuación, citaremos algunas referencias lingüísticas e históricas.

¿Traducir el Corán es una misión imposible?

La traducción del Corán siempre fue motivo de discusión en el seno del Islam debido a tres razones:

El proceso de transponer el Corán a otro idioma tiene como resultado separar el texto de su verdadera forma, es decir, del idioma árabe. El Corán es considerado milagroso e inimitable, por ello, extraerlo de su forma original es, en ese sentido, despojarlo de uno de sus atributos esenciales.

Otra razón por la que la teología islámica siempre se ha opuesto a la traducción del Corán se debe a la naturaleza misma del idioma árabe. Al igual que en las demás lenguas semíticas, como el hebreo o el arameo, el valor semántico de una palabra árabe (su significado) depende en gran medida del contexto (a diferencia de lo que sucede en las lenguas anglosajonas y latinas, que son más analíticas). Esta particularidad hace que la traducción sea sobre todo muy delicada, y por ende, peligrosa.

La teología islámica moderna sostiene que la revelación del Corán se realiza específicamente en árabe. Por tal motivo, el libro sagrado del Islam solo debe recitarse en árabe. La traducción en otros idiomas es estrictamente obra de seres humanos, por consiguiente, el proceso de traducción le quita al texto original su carácter sagrado.

¿Traducir o interpretar el Corán?

Por todas estas razones, las traducciones del Corán son generalmente llamadas «interpretaciones» o » traducciones de significados». La ambigüedad de esta última designación permite lo siguiente:

  • Referirse a los significados de los diferentes pasajes del texto;
  • Enfatizar el fuerte carácter polisémico de la lengua árabe;
  • Anunciar que esta traducción es solamente una de las tantas interpretaciones posibles del texto original.

Traducir el Corán presenta tres dificultades

Las dificultades que plantea la traducción del Corán son numerosas y se deben a diferentes factores:

  • La propia polisemia de las lenguas semíticas, entre ellas, el árabe;
  • La distancia y las diferencias entre el árabe clásico y el moderno;
  • El contexto histórico y religioso propio del texto original, que el traductor debe conocer para poder captar el sentido, y que implica, por su parte, un conocimiento profundo del Hafiz (tradiciones relativas a las acciones y a los dichos de Mahoma y sus compañeros) y de la Sirah (biografía del Profeta).

Los primeros intentos de traducción

Según la tradición islámica, el Corán no se tradujo en vida de Mahoma.

La primera traducción del Corán fue obra de Salmán el Persa, uno de los primeros musulmanes no árabes y compañero de Mahoma. A comienzos del siglo VIII, tradujo partes del Corán en persa.

La segunda traducción conocida es la que Nicetas Choniates utilizó entre 855 y 870 para su polémico texto titulado Refutación de la Biblia falsa forjada por Mahoma el Árabe. No se sabe quién llevó a cabo esta traducción y su texto ha desaparecido, pero los extractos citados por Nicetas y el perfecto conocimiento del Corán que ha demostrado tener es un claro indicio de su excelente calidad.

Las primeras traducciones completas y certificadas del Corán se realizaron entre los siglos X y XII: los manuscritos de las traducciones del Tafsir y del Corán sobrevivieron y han sido objeto de varias publicaciones.

La primera traducción en latín se llevó a cabo a petición de Pedro el Venerable por un equipo de traductores, entre los que se encontraba Hermann el Dálmata. Este texto, titulado Lex Mahumet pseudoprophete («Ley de Mahoma el falso profeta»), aunque tendencioso e inexacto, fue un referente para la Europa renacentista.

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