¿Cómo hacer valer la experiencia adquirida en el extranjero?

Muchos ya residieron en otros países. En este artículo, les mostramos como hacer valer esa experiencia.

Hoy en día, gracias a numerosos convenios entre países y universidades, muchos viajamos al exterior para residir en algún otro país unos meses, o quizá, varios años. Pero de regreso, nos planteamos cómo hacer valer la experiencia que adquirimos fuera de nuestro país natal. Les presentamos, entonces, los siguientes puntos para tener en cuenta:

1. Conocer una nueva cultura

Ser traductor no se limita a ser un simple artesano del lenguaje. Sin duda, hay que encontrar la palabra justa, la expresión equivalente, pero siempre debemos respetar al público objetivo y las sutilezas culturales de la lengua. Para ello, una gran ventaja sería adquirir experiencia en el extranjero. Al vivir en un país diferente al de origen, uno descubre una nueva cultura, nuevas tradiciones, una nueva manera de vivir y de ver el mundo. En la mayoría de los casos, las agencias de traducción prefieren trabajar con expertos lingüísticos y culturales. Residir cierto tiempo en el país del idioma que nos interesa es prácticamente la única forma en que podemos captar sus sutilezas. Además del aspecto cultural, para un traductor, es muy interesante conocer la situación actual del país desde el punto de vista político, económico y social.

2. Manejar las variantes lingüísticas

A menudo, en un mismo idioma, existen numerosas variantes. Por ejemplo, el español es la lengua oficial de veinte países. Cabe señalar que los acentos y las expresiones varían de un país a otro y de una región a otra… Y bien sabemos que los hispanohablantes no siempre se entienden. La palabra «chido» es incomprensible para los argentinos. Por otro lado, si utilizamos el término «che» con los mexicanos, estos no sabrán qué responder. Traducir al castellano de España o al español de algún país de América Latina es una tarea realmente engorrosa debido a los distintos vocablos y expresiones que ambos idiomas emplean.

3. Hacer malabares con las expresiones idiomáticas

Las expresiones idiomáticas son propias de cada país. Esta riqueza les permitirá adaptar su traducción al público objetivo y ser más exactos. Por ejemplo, «for a song» no significa lógicamente «para una canción», sino se refiere a «algo barato». Desafortunadamente, es imposible aprender todas esas expresiones idiomáticas en la escuela. No hay nada como estar in situ.

4. Ser curioso

El solo hecho de viajar al extranjero revela que son una persona curiosa y dinámica. Pues se interesan por las tradiciones y costumbres de otros países. Para un traductor profesional, la curiosidad es una cualidad nada despreciable. Lógicamente, este no puede saber todo, pero su sed por aprender y cultivarse representa un plus invalorable.
Y a ti, ¿te aportaron algo tus estadías en el extranjero?

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