Agencia de traducción vs. persona bilingüe

Ante un mundo globalizado, el aprendizaje de idiomas se presenta como un objetivo primordial. De hecho, este fenómeno ha derribado fronteras, y una multitud de áreas –económicas, como también social– se han volcado al ámbito internacional. Por lo tanto, hoy un empleado tiene la misión de abrirse al mundo exterior, manejar varios idiomas y ocupar diferentes puestos que, a veces, superan su esfera de competencia. Entonces, ¿una persona bilingüe está capacitada para hacer el trabajo de un traductor dentro de una empresa? ¿Alguien que domine un par de idiomas y que cuente con la ayuda de algún software de traducción puede realizar una traducción de calidad y adaptada al público objetivo? Laurent Nicaise, ayudante de cátedra de idiomas en la Universidad libre de Bruselas, nos presenta cuatro razones para recurrir a los servicios de una agencia de traducción.

Dos cabezas piensan más que una

Las agencias de traducción trabajan con una amplia red de traductores competentes en un área específica. De este modo, el jefe de proyecto puede asignar, por ejemplo, una traducción médica al experto lingüístico especializado en dicha disciplina. Pero ¡eso no es todo! Para garantizar un resultado de alta calidad, después de terminar la traducción, el texto pasa a manos de uno o de varios revisor(es), y de un corrector.

Un trabajo de calidad

Cuando se trata de un documento técnico, las competencias de una persona bilingüe pueden ser rápidamente superadas y, en ese caso, esta última deberá enfrentar una serie de obstáculos. Respecto a la redacción, por su formación, el traductor cuenta con un dominio perfecto y refinado de la lengua materna. Si bien el bilingüe es presa fácil de las trampas de traducción, el traductor sabrá identificar sin problema los amigos falsos. Así el texto de destino respetará el universo del autor original y se adaptará al público al que el cliente desea dirigirlo. Además, la agencia dispone de herramientas informáticas costosas con las que solamente los traductores profesionales están familiarizados. Estos programas influyen mucho en la velocidad y calidad del trabajo.

La responsabilidad del traductor

Una mala comprensión por parte del lector o un error de traducción podría acarrear graves consecuencias. Gontran Botte, traductor independiente, considera que «… cuando traducimos consignas de seguridad o instrucciones de uso, una mala traducción podría llegar a poner la vida de una persona en peligro».
Esto también se aplica cuando el traductor debe interpretar las palabras de un autor. Debe poner especial cuidado en no distorsionar sus dichos. Esto es parte de los reflejos de la profesión, pues hay automatismos que un bilingüe, por falta de formación y de experiencia, no ha asimilado.

Un ahorro de tiempo y de dinero

A primera vista, contratar dentro de la empresa a una persona bilingüe parecería ser la solución más económica y más práctica desde el aspecto comunicativo. Pero ¡no te equivoques! A esta persona le llevará más tiempo que a un traductor realizar un trabajo, generalmente, de menor calidad. De hecho, el traductor profesional goza de experiencia y cuenta, dentro de su agencia de traducción, con las herramientas necesarias para llevar a cabo su proyecto. Laurent Nicaise concluye diciendo que «¡El tiempo es dinero! Por lo tanto, perdemos la ventaja que esperábamos obtener por no recurrir a un traductor profesional».

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